Ni arte ni educación

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Una experiencia en la que lo pedagógico vertebra lo artístico

“Ni arte ni educación” será el título de la exposición comisariada por GED (Grupo de Educación Disruptiva de Matadero Madrid) que tiene por objetivo debatir sobre un hecho ineludible de la experiencia artística: su lugar vertebrador en el contexto de las instituciones culturales. Los curadores, las obras de arte, los artistas y el conocimiento que estos generan, están posicionados como agentes centrales dentro de la estructura social de las artes visuales. Ni arte ni educación pretende posicionar la experiencia pedagógica, a los educadores y a los públicos, al mismo nivel que el resto de los agentes que configuran dicha experiencia, poniendo en tela de juicio la idea de que la producción de conocimiento sólo les compete a los primeros de la lista. Así mismo Ni arte ni educación es un espacio de reflexión sobre el papel del arte y la educación y la articulación de ambas esferas en la sociedad contemporánea. Para ello abordaremos conceptos que atraviesan al arte y a la educación tales como la diversidad, la desobediencia o la acción social.

Por lo tanto, en Ni arte ni educación nos interesa, por un lado, repensar los privilegios de las producciones artísticas y curatoriales para situarlas al mismo nivel que las producciones educativas. Por esta razón, Ni arte ni educación deja de ser una experiencia organizada por obras de arte producidas por artistas y seleccionadas por comisarios para convertirse en una experiencia desarrollada de manera conjunta por los cuatro agentes que participan de la experiencia artística, empoderando a los públicos y las educadoras como agentes generadores de un conocimiento que también ha de privilegiarse.

Por otro lado, los contenidos de Ni arte ni educación se vertebran a través de tres líneas curatoriales:

Activismo y pedagogía, que vincula el pensamiento y la reflexión sobre la educación con el deseo de impulsar una acción transformadora de lo social.

Intersecciones de la otredad, donde visibilizamos los pliegues de la diversidad desde sus intersecciones y abordamos las diferentes identidades como algo complejo que crece y muta en el intercambio entre colectividades.

Ciudadanía crítica, enfocada al empoderamiento de las comunidades, su participación en lo público, y la apertura de estas a nuevas posibilidades.

Ni arte, ni educación sólo se podrá visitar cuando pase algo, que vaya más allá de la activación que supone la apropiación simbólica por la mirada, cuando suceda alguna de las microexperiencias de esta macroexperiencia compleja y no resuelta en la que participan variedad de agentes.

Ni arte, ni educación no es una exposición ni una escuela, es un proceso en el que se van incorporando actores, procesos y acciones que se producen en distintos momentos, con diferentes grados de intensidad, responsabilidad, formas de actuación siendo todos exactamente igual de relevantes e indispensables. Nuestra pretensión es que todo se mezcle, se contamine y se diluya, generando una interacción que haga imposibles las etiquetas y categorizaciones, las funda y las confunda, porque lo que va a ocurrir en la Nave 16 de Matadero del 30 octubre de 2015 a 10 Enero de 2016, ni es arte, ni es educación.

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El público como agente generador de conocimiento

El museo es una escuela: el artista aprende a comunicarse, el público aprende a hacer conexiones.

Andamos repensando el papel de las obras de arte, los artistas y los curadores como únicos generadores de experiencia estética y del conocimiento que esta produce. Nos surgen varias preguntas: ¿Qué papel ocupa una educadora en la ecuación cultural de un museo? ¿Y el público? ¿Podemos situar al mismo nivel la producción pedagógica y la producción artística?

La obra de Camnitzer  El museo es una escuela cuestiona el papel de las instituciones culturales y empodera al público como agente generador de conocimiento. En este nuevo marco, el diseño e implementación de una programación educativa adquiere una nueva significación y trascendencia en tanto que productora de experiencia estética.

Camnitzer- Museo es una escuela

De lo pedagógico a la producción artística

Cada día es más común que los y las artistas se alíen con otras disciplinas con el fin de desarrollar proyectos de transformación que buscan una repercusión en el ecosistema social. Por otro lado, el aprendizaje sucede sin estar compartimentado, y es la unión de disciplinas lo que nos aporta una comprensión global del mundo. El arte+educación funde estos procesos educativos y de producción artística para ofrecer una experiencia distinta a la educación artística. El + es la clave para que la educación sea una herramienta que construya identidades colectivas y sirva como estrategia para trabajar desde el conflicto.

Esta difusión de fronteras nos lleva a replantearnos los conceptos de producción de obra, programación, producción de conocimiento… y pasamos a hablar de “producción” (sin etiquetas) a lo largo del proceso. Como consecuencia de este replanteamiento surge una disrupción en la secuencia y ritmos habituales de una producción expositiva. Pretendemos intentar buscar un equilibrio entre lo pedagógico y lo artístico en términos de producción de conocimiento y creatividad. Partir de “lo pedagógico” a la “producción artística” en un ejercicio de disrupción.

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Reflexionar sobre una exposición como espacio vivo, en el que suceden cosas, se produce conocimiento… La educación no es algo que se ve, es algo que se vive y se produce en la acción. Una exposición no debe ser una mera exposición de objetos y ya está, sino un espacio para la experiencia y el aprendizaje.

¿Qué se cuece aquí dentro?

GED 5 marzo 2015 A lo largo del 2014, hemos ido consolidando unas temáticas o líneas de trabajo que, aunque con entidad propia, conforman un rizoma que constituyen el ADN de Microondas. A esto incorporamos ahora un nuevo ingrediente: la necesidad y el compromiso de presentar públicamente estos procesos a la comunidad.

Activismo y pedagogías se ha convertido en una línea es transversal a todas ya que define un posicionamiento: el de vincular el pensamiento y la reflexión sobre la educación con el deseo de impulsar una acción transformadora de lo social. En este sentido nos posicionamos cerca de las pedagogías críticas, en un espacio transdisciplinar como es “arte+educación”, desde donde abordar las demás cuestiones.

Intersecciones de la otredad Entendemos necesaria una educación en, desde, con y para la diversidad que visibilice los aspectos, bordes o pliegues de lo diverso. Autismo, mayores, inmigrantes, mujeres, excluidos… son conceptos que planean sobre el “ser” y el “estar” etiquetando y generando estereotipos, exclusiones y discriminaciones. Abordamos las diferentes identidades desde sus intersecciones, como algo complejo que crece y muta en el intercambio entre colectividades. El reconocimiento y el respeto de todas estas identidades será nuestra herramienta de acercamiento a lo diferente.

Ciudadanía crítica La ciudadanía crítica parte del empoderamiento de las comunidades, su participación en lo público y la apertura de estas a nuevas posibilidades. Investigar dispositivos que faciliten la acción en un sistema económico que no deja tiempo a la intervención ciudadana salvo en los casos extremos. Educar para convertirnos en ciudadanos que formen parte de las decisiones sociales y políticas que se toman en nuestro nombre. Analizar maneras en las que el arte+educación apoyen a los ciudadanos en su derecho a decidir.

Nuevos espacios y formatos de presentación pública  

¿Cómo presentar los avances de un grupo de pensamiento? Investigamos no sólo sobre contenidos sino también sobre las fórmulas para presentar y comunicar los contenidos, que conecten con el contexto y la comunidad.

Publicaciones, encuentros, mesas de debate que salgan de sus formatos tradicionales e impliquen nuevas oportunidades de relación a través de las pedagogías invisibles implícitas en ellos. En este caso, queremos pensar en un espacio y formato muy concreto: la exposición. ¿Qué tiene de distinto una exposición frente a una publicación o un encuentro? ¿Qué relaciones y formas de participación permite? ¿Cómo se expone un proceso como es el de la educación?

Desde el Laboratorio

Al inicio de este tercer año de trabajo, parece pertinente revisar dos de las ideas iniciales, “laboratorio” y “educación disruptiva”, así como señalar un nuevo concepto que ha surgido y se ha convertido en fundamental en este grupo: «arte+educación”.

¿Qué es la educación disruptiva? La experiencia vivida y el trabajo realizado desde que comenzamos nuestra andadura en Microondas, hacen que determinadas palabras hayan cobrado nuevos significados, que se hayan revisado posicionamientos y que hayan aparecido nuevos espacios no contemplados previamente. Cuando aplicamos el concepto «disruptivo» a la educación pretendemos dar visibilidad a nuestra necesidad de ruptura con lo establecido, de replantearnos el paradigma educativo, los métodos caducos. Lo que más se puede acercar a una definición es decir que la educación disruptiva sólo puede ser un lugar de experiencia, de experimentación para acercarse a los aprendizajes propios y posibles. Situándonos en el espacio de la educación disruptiva, lo que pretendemos es mirar la realidad desde otro ángulo y subvertir los parámetros tradicionales. Para nosotras, es un campo en el que experimentar e investigar nuevos modos de hacer en educación.

¿Por qué un laboratorio? ¿Cómo rebasar los límites, si no los marcamos? Un laboratorio es un marco, un lugar donde se construyen preguntas según Antonio Lafuente, un espacio donde problematizar desde el aislamiento de una realidad que no deja que las cosas permanezcan invariables, por tanto el laboratorio es una “ficción”.»La cultura experimental no cabe en un laboratorio. Lo desborda» Lafuente reivindica «espacios de sociabilidad menos severos, donde el rigor no espante la vida». De todos ellos el más antiguo es la cocina, ahí está el origen de la ciencia moderna y de la cultura experimental.

Un grupo de pensamiento para la transformación sólo puede usar el laboratorio para salirse de él y arriesgar sus planteamientos poniéndolos al servicio de otros, la sociedad o parte de ella, que al experimentarlos transformen la teoría en práctica posible y conocimiento común. Algo a lo que se acercan los centros de creación contemporánea desde una vocación de producción cultural participada y que un grupo de pensamiento debe problematizar. Nosotros lo hacemos desde la educación disruptiva como experimento colectivo, pensando en los centros culturales como principales espacios de producción de conocimiento del siglo XXI.

¿arte + educación? Decir que trabajamos desde el arte+educación significa crear experiencias distintas que principalmente se centren en el arte como vehículo de aprendizaje y la educación como un proceso de investigación. Así, vamos a un territorio nuevo que ya no se ubica en las disciplinas Arte, Educación, Pedagogía… sino en un espacio transdisciplinar. Cada día es más común que los y las artistas se alíen con otras disciplinas con el fin de desarrollar proyectos de transformación que buscan una repercusión en el ecosistema social. Por otro lado, el aprendizaje sucede sin estar compartimentado, y es la unión de disciplinas lo que nos aporta una comprensión global del mundo. El arte+educación funde estos procesos educativos y de producción artística para ofrecer una experiencia distinta a la educación artística. El + es la clave para que la educación sea una herramienta que construye identidades colectivas y sirva como estrategia para trabajar desde el conflicto.

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