Posiciones de la enseñanza, Elizabeth Ellsworth

“Entonces, la cuestión consiste en explorar los significados y los usos de los modos pedagógicos de direccionalidad que multiplican y ponen en movimiento las posiciones desde las cuales se pueden “encontrar” y se les puede dar respuesta. La cuestión consiste en modos de direccionalidad que multipliquen y sitúen en movimiento quién necesitaba en la escuela y lo que necesito hoy en día como profesora. Poner en movimiento modelos de direccionalidad que piensen en mí simultáneamente como chico y chica, negra y blanca, dentro y fuera, gay y heterosexual, gorda y delgada, aprendiz y cultivada, excitada y asustada, capaz e incapaz, interesada y aburrida, confiada y suspicaz. Modos de direccionalidad que adopten la responsabilidad de hacer el trabajo necesario para hablar de ello y sobre ello, pero de forma no resuelta.” (2005:19)

Elizabeth Ellsworth es profesora en la universidad de Wisconsin-Madison. En la actualidad investiga sobre la relación entre diseño interactivo y modos pedagógicos de direccionalidad en los nuevos medios. Posiciones de la enseñanza. Diferencia, pedagogía y el poder de la direccionalidad (Akal, 2005) es una piedra angular del Laboratorio de Educación Disruptiva.

“Y por eso no finalizo con definiciones, sino con muestras de cómo es posible responder constructiva, positiva y cretinamente a las paradojas de la enseñanza, incluso cuando se deja que éstas no estén resueltas y se permite que la indecisión entre en la enseñanza. Esto lo hago en los capítulos finales basándome en algunos aspectos generativos de las siguientes paradojas de modos pedagógicas de direccionalidad:

  • Enseñamos sin ningún conocimiento o certeza sobre cuáles serán las consecuencias que tendrán nuestras acciones como profesores.
  • Precisamente, la imposibilidad de designar qué acciones, identidades y conocimientos son los “correctos” o “necesarios” es un elemento central de enseñar sobre y a través de la diferencia social y cultural.
  • La pedagogía, cuando “funciona”, es irrepetible y no se puede copiar, vender o intercambiar, “no tiene valor” en la economía de los explicable en educación.
  • La pedagogía es una acción que se suspende (como en una interrupción, nunca completada) en el espacio entre el yo y el otro.
  • La pedagogía es una acción que está suspendida en el tiempo entre el antes y el después del aprendizaje.
  • La pedagogía es una acción suspendida (pero no perdida) en el pensamiento: está suspendida en los espacios entre las categorías dominantes y los sistemas discursivos de pensamiento”. (2005:26)
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Desde el Laboratorio

Al inicio de este tercer año de trabajo, parece pertinente revisar dos de las ideas iniciales, “laboratorio” y “educación disruptiva”, así como señalar un nuevo concepto que ha surgido y se ha convertido en fundamental en este grupo: “arte+educación”.

¿Qué es la educación disruptiva? La experiencia vivida y el trabajo realizado desde que comenzamos nuestra andadura en Microondas, hacen que determinadas palabras hayan cobrado nuevos significados, que se hayan revisado posicionamientos y que hayan aparecido nuevos espacios no contemplados previamente. Cuando aplicamos el concepto “disruptivo” a la educación pretendemos dar visibilidad a nuestra necesidad de ruptura con lo establecido, de replantearnos el paradigma educativo, los métodos caducos. Lo que más se puede acercar a una definición es decir que la educación disruptiva sólo puede ser un lugar de experiencia, de experimentación para acercarse a los aprendizajes propios y posibles. Situándonos en el espacio de la educación disruptiva, lo que pretendemos es mirar la realidad desde otro ángulo y subvertir los parámetros tradicionales. Para nosotras, es un campo en el que experimentar e investigar nuevos modos de hacer en educación.

¿Por qué un laboratorio? ¿Cómo rebasar los límites, si no los marcamos? Un laboratorio es un marco, un lugar donde se construyen preguntas según Antonio Lafuente, un espacio donde problematizar desde el aislamiento de una realidad que no deja que las cosas permanezcan invariables, por tanto el laboratorio es una “ficción”.”La cultura experimental no cabe en un laboratorio. Lo desborda” Lafuente reivindica “espacios de sociabilidad menos severos, donde el rigor no espante la vida”. De todos ellos el más antiguo es la cocina, ahí está el origen de la ciencia moderna y de la cultura experimental.

Un grupo de pensamiento para la transformación sólo puede usar el laboratorio para salirse de él y arriesgar sus planteamientos poniéndolos al servicio de otros, la sociedad o parte de ella, que al experimentarlos transformen la teoría en práctica posible y conocimiento común. Algo a lo que se acercan los centros de creación contemporánea desde una vocación de producción cultural participada y que un grupo de pensamiento debe problematizar. Nosotros lo hacemos desde la educación disruptiva como experimento colectivo, pensando en los centros culturales como principales espacios de producción de conocimiento del siglo XXI.

¿arte + educación? Decir que trabajamos desde el arte+educación significa crear experiencias distintas que principalmente se centren en el arte como vehículo de aprendizaje y la educación como un proceso de investigación. Así, vamos a un territorio nuevo que ya no se ubica en las disciplinas Arte, Educación, Pedagogía… sino en un espacio transdisciplinar. Cada día es más común que los y las artistas se alíen con otras disciplinas con el fin de desarrollar proyectos de transformación que buscan una repercusión en el ecosistema social. Por otro lado, el aprendizaje sucede sin estar compartimentado, y es la unión de disciplinas lo que nos aporta una comprensión global del mundo. El arte+educación funde estos procesos educativos y de producción artística para ofrecer una experiencia distinta a la educación artística. El + es la clave para que la educación sea una herramienta que construye identidades colectivas y sirva como estrategia para trabajar desde el conflicto.

GED 2015:1